17 may 2022

La vida hueca

LA VIDA HUECA

Breves pensamientos que acompañan la vida, algunos que se fueron y otros permanecen. Momentos que significaron grandes cosas, marcas en la propia historia, algunos hechos fundantes de decisiones posteriores. Otros momentos que se viven con tal sentir que parece desbordante y cuando pasa la emoción, vemos que no erapara tanto. Tantos y tantos moentos, tantas y tantas emociones que se escapan a la palabra, pero que ésta misma nos posibilita materializar, recordar y resignificar las vivencias.

Acompáñame en éste breve recorrido de un instante a través de los años, la paradoja del tiempo lógico, que no porque pasen los años, algo cambia.


26/01/16

¿Qué carajos quieres?

¿Qué es lo que buscas? ¿Qué te impide ser feliz?

¿O es que eres feliz así? ¿Para qué responder preguntas superficiales?


26/07/16

Estoy cansada, de todo, de vivir, de no encontrar una razón, de seguir la misma rutina, de sentirme así, estoy cansada de ser miserable, ¿Por qué no soy feliz? ¿Por qué permanecer en ésta realidad jodida?


05/09/16

Ya no soporto, por más que quiero, no puedo tolerar. Ya no quiero estar aquí, viendo como discuten, cómo es que ya no hay solución, o no la quieren ver.


06/09/16

Siento que cuestionas mis decisiones o ideas, ¿por qué? ¿Qué falta? ¿Tengo la necesidad de sentirme libre?

Quiero sentir que puedo decidir qué hacer con mi tiempo, si compartirlo o trabajar o estar en casa o no salir y estar sola, sin sentir que ya no quiero estar contigo, solo hay momentos para todo, con otros o uno solo, siento que a veces no tengo tiempo para mí. para pensar o solo no hacer nada, ni ver a nadie, o salir con alguien, conocer gente nueva, por mí misma, con que alguien decida por mí, quiero estar conmigo, saber que estamos juntos, estando solos y que seguimos siendo unidos, que eso aumenta la confianza, pero, gracias por colgar…


06/10/16

¿Cómo recuperarme sin dañarte?


21/10/16

Estoy harta de la vida


11/10/17

Muchas veces me siento triste, perdida, sola y siento que en verdad ya no puedo, no puedo seguir, ¿Qué sentido tiene estar aquí, vivir?

Desde hace tiempo que no veo una razón, no una que sobresalga y dé sentido, puedo vivir por muchas cosas, pero no se si son las cosas por las que quisiera hacerlo. ¿Es acaso un ciclo? Cuando hay algo que me afecta, me pongo triste, entonces quiero renunciar, irme de aquí, no volver.


13/05/18

No quisiera que quedaran tristes, pero ya no sé qué hacer… Entonces pensé, que nadie sabría realmente la hora en que me fuí… y lloré.


09/JUN/18 

Muerte, cuando llegas muerte. Has de ser la última compañía. Agridulce y un tanto fría, así eres, muerte. Solo un poco de tu voluntad y somos nada, muerte. 

Latente siempre y a la vez inesperada, muerte. Que no tienes preferencias, tampoco juicios, muerte. 

Aunque no queramos y aunque queramos mucho, muerte, solo observas y ríes de nuestras pobres ilusiones, muerte. Quisiera imaginar, querida muerte, que a pesar de que cueste aceptarte, eres lo único seguro en todo este desastre.


9/sep-18 

Y justo en este momento no se la razón de nada, todo es sinsentido en este vacío que es la vida, no hay porque ni para qué, cosa que a menudo me recuerda que al final siempre estamos solos.


10/dic/18 

Para qué entonces el amor. Al final cada uno lo siente y lo concibe diferente. A pesar de amarse, siempre se está solo. Para qué la ilusión de completud cuando no hay más que uno. 

Siempre queda un hueco que queda vacío aún con tantos esfuerzos de creernos felices. Para que seguir en el camino del amar, cuando lo que doy no se espera y lo que espero nunca llega. Para qué el amor, sino para recordarnos el dolor, ese con el que nacemos y hasta la muerte nos ha de acompañar. 

Para que amor, no tenemos más que el presente, pero es bello fantasear con el futuro que quién sabe si ha de llegar. Para qué mi amor, si al final es todo lo que tengo, no quiero esperar que corresponda, pero es lo que espero, aunque no sea como lo quiero. 

Para que tu amor si no ha de ser como el mío, porque es sabido, que cuando digo amor, no pensamos lo mismo.


07/01/19

Solo quisiera saber si estás bien, porque yo estoy jodida, me siento mal, no sé qué pensar, qué sentir. Solo hay una sensación de incertidumbre sobre tí, lo que piensas, lo que sientes y lo que quieres y entonces no sé si esperar algo o solo seguir, pero no puedo, no puedo seguir sin saber de tí.


19/03/19

No tengo apetito. Pasan los días, pero no los vivo, voy al trabajo, pero solo por el deber. Aunque me distrae un poco, me hace sentir útil al menos un rato. 

He sentido dolor en mi cuerpo, dolor que a veces pienso pude haber evitado, pero aquí está, lo siento. 

Hoy lloré, ayer, no recuerdo, últimamente he llorado mucho. No se realmente la razón, pero no encuentro manera de ponerle nombre, es sólo una sensación que no se va. A veces no la siento tan presente, pero de repente viene, se impregna y no me suelta. No quiere irse o no sé qué tanto yo no dejo que se vaya. 

Me pasa que me siento sola. Aun cuando hay alguien presente, me siento sola, porque siento que no me escuchan, o ¿es que acaso no digo nada? Porque me siento de esta manera, que por casi cualquier cosa caigo, me siento en el suelo, en el fondo, sin ganas de nada, ni siquiera de abrir los ojos, ni siquiera de respirar.


23/03/19 

Así llega esta sensación, repentina, me parece como un pinchazo, que se hace sentir, pero no dura mucho. Sin embargo, perdura, se impregna y no puedo con él. Entonces cuando me doy cuenta, he vuelto a llorar, otra vez me siento cercada, invadida por eso que no sé describir, son tantas cosas o tal vez sea nada. Pero me abarca, me desborda y solo sale en llanto. 

A veces quisiera terminar con esto, con mi vida, porque siento no soportar este sentir. Otras veces quiero ponerle fin y vivir, pero no sé de qué manera, porque lo intento, intento sonreír, intento convivir, intento hacer algo que me signifique dejar de pensar en lo que me ocurre, siento que lo logro, en parte. Puedo estar bien, a medias, porque no disfruto totalmente los momentos. 

Tengo miedo, de perder personas, de perderme a mí. Aunque siento que tal vez ni me he encontrado. No se en que momento dejé de vivir y me dediqué a sobrevivir, cada día. No estoy segura del momento, ni porque pasó, tal vez fue poco a poco, pero porque así, porqué de esta manera tan terrible, pude haber cambiado cualquier otra cosa, pero precisamente fue la manera de vivir la vida. Ahora siento que lo hago a medias y con sufrimiento. 

Un sufrimiento sin fundamentos, porque no hay algo en el mundo exterior que quiera hacerme sufrir, no creo que sea eso, no son las personas que se empeñan en hacerme sentir mal, hay algo en mí, algo que no puede estar en paz. Tal vez algo que busca otra cosa. Pero aun no logra encontrarla o sí, pero no ha decidido tomarla. 

Se que tengo planes, hay motivos por los cuales vivir bien, por mí y eso que quiero lograr, pero en este momento no veo manera de avanzar hacia ello. Siento un gran peso que me tiene hundida. Intento salir, intento soltar, pero es difícil y no se pedir ayuda. No se ayuda para qué. Tal vez para no sentirme sola, para saber que alguien puede acompañarme desde abajo a poder salir. Pero no se como pedirlo. Además de que no quiero generar lastima, no quiero compasión de nadie. ¿Entonces que compañía quiero? 

Tal vez una incondicional y que siempre ha estado presente, de muchas personas que sé que se preocupan por mí. Pero no saben en realidad como me siento, no pueden imaginarse el mar de sentimientos que me ahoga. Tal vez por eso no les digo nada. A alguno sí, sabe de cómo estoy, sabe que no me siento bien, que algo pasa, pero en realidad tampoco sabe completamente todo lo que hay en mí, todo ese caos que ocurre cuando llega, cuando llega a aprehenderme y no se como soltarme, como alejarme de eso que no quiero ya sentir. 

Ya no quiero sentirme insegura, ya no quiero sentirme menos, no quiero compararme todo el tiempo y sentir que de verdad no valgo la pena. Ya no quiero sentirme desplazada, celosa, con envidia. No quiero. No se como hacer, para volver.


03/04/19 

Entonces ya no se que sentir, no se de dónde partir, si había encontrado apenas el camino, pero resulta que había más veredas, veredas que no conocía, caminos que ni en mi mente habían existido, estaban como posibilidades, lejanas, pero no quería pensarlas. No creí que fuera posible. Saber que podías decidir hacer algo, lo que tu quisieras, a pesar de mí. 

La verdad es que aquel día que me dijiste, no sentí rencor, no sentí enojo, solo una profunda tristeza, de saber que pudiste alejarme por un momento y entregarte, tal vez muy instintivamente, pero al final pasó. No se si yo aún no me doy cuenta de la dimensión de este hecho, o de verdad es que no es tan significativo, porque te perdoné, lo hice, sin embargo, aun debo reacomodar mi confianza, mi visión de ti. 

Hay veces en que pienso en renunciar, porque pienso que tal vez es lo que buscas, que yo decida ya no seguir más, parece que intentas decirme eso, pero no de manera directa y entonces tengo que descifrar tus mensajes. No quisiera rendirme, quiero aún saber que podemos hacer algo por nosotros, pero de qué manera, no quiero ser sólo yo quien aporte algo, quien tenga interés y quien lo demuestre. Quiero sentir que de tu parte también hay interés, que aún sientes un poco del amor que nos hizo cruzar vidas. 

Quisiera sentir que importo un poco en tu vida, que aún puedes ver algo especial, no perfecto en mi. Quisiera sentir que aún me miras como la mujer que elegirías cada día, todos los días, sin querer estar en otro sitio, a pesar de todo, de los malos ratos, de las lágrimas, de las risas, de las bromas, de las familias. 

No quiero que sea perfecto, no tengo expectativas específicas hacia ti, solo que sea verdadero, si quisieras estar aquí, que esa sea tu decisión, firme y que se demuestre en cada momento. Dejarnos ya de juegos, de lloriqueos y de verdad darnos como somos, sin más, con todo. Con nuestras deficiencias, pero siempre queriendo dar todo, sin reservas, con miedo, pero con intención de siempre hacer saber al otro que tiene un lugar especial. 

Y si fuera lo contrario, esperaría también lo dijeras, que pudieras reconocer lo que hace falta en mí para estar contigo, lo que hace falta en ti que no permite que estés aquí. Que lo digas, entonces será momento de partir, de hacernos humo y solo recordarnos como el amor más bonito que pude vivir hasta ahora, como el amor más intenso y entregado que tuve, porque a veces siento eso, que lo tuve, que te tuve, nos tuvimos y nos dejamos ir. 

No se si quisieras intentar volver completamente, no se que tanto nos cueste regresar, no se si podamos, quiero intentarlo, solo una vez más.


02/05/19 

En este momento me parece tan lejano ese sentimiento de amar. Podría decir que solo amo a Dios. Que podría amar a mis padres, pero en verdad decir te amo, queda ya demasiado grande para cualquier mortal. Tal vez hay que aprender a no decir cualquier palabra a cualquier persona.


11 may 2022

Al ritmo del sentido: Viaje épico hacia la nada

 VIAJE ÉPICO HACIA LA NADA


De Love of Lesbian

“¿Hay más? si lo sabes, di si hay más, más allá de mi rabia, o si la vida es un viaje heroíco hacia la nada…no hay más…”


Cómo continuar, a dónde ir, si todo lo que hay es emoción, solo el sinsentido, no hay un camino definido, aunque se disfrace de funcionalidad y de expectativas ¿dónde nos encontrará el futuro? ¿Llegará? ¿Cuál es el fin? qué sentido tiene caminar aquí, si en un instante podemos desaparecer, parece que a la vez eso es lo que hace movernos, que solo somos instantes fugaces, por ello hay que accionar, pero, ¿hacia dónde? ¿Quién puede guiarnos por el camino? cómo discernir en cada elección el camino correcto, cómo renunciar en esas elecciones a las otras posibilidades, como dar cuenta de ello, cada vez que elijo, renuncio y sólo opto por una de las posibles vidas, y sea cual sea la que elegí, termina en lo mismo, en la nada.

Esa nada de la que venimos y a la que volvemos, también es en la que permanecemos, suspendidos, intentando sostenernos, de lo que sea, para disfrazar el vacío, la nada real que en ocasiones podemos sentir, esa que no es más que incertidumbre, que hace dudar y a veces también nos empuja a decidir, para dejar de sentirla un momento. 

Cómo poder continuar en la vida intentando hacer de todo si al final ese todo no tiene sentido, no se queda, no hace que uno se quede, uno se va, sin eso que hizo, sin todo por lo que se esforzó, entonces ¿cuál es el sentido? si algún día dejaremos de estar, cómo continuar si al final todo se acaba. ¿Será posible darle significado a nuestra permanencia volátil en ésta vida? o será más bien que seguimos cayendo en autoengaños para no enloquecer, para no reconocer que de verdad nuestra vida solo es un viaje heroico y un tanto absurdo y con ello también, liviano, si al final todo pasa.


Se podría hablar sobre dos momentos en la canción, la primera: habla de una persona que ha perdido a un ser querido y como está viviendo esa situación. Pero en el segundo momento: la canción muestra desde lo personal lo que lucho por ser nada y nadie, y lo difícil que resulta que se entienda esto. Ya que, solo vienen a mi mente los mandatos de la sociedad de realizar cosas, actos, acciones que dejen huella, que hagan trascendencia y den cuenta de tu existencia.

Estar en la constante indecisión de dejar huella en el mundo, un reconocimiento de los demás que avale lo que se ha hecho y lo ha sido, que validen lo que fuiste, que paradójicamente, da existencia. Lo que puede ser acreditado a partir de los vínculos afectivos establecidos y qué tanto se ha trabajado en ellos. Pero la cuestión de ser invisible, no dejar  vínculo alguno que pueda causar dolor en el momento de realizar el viaje a la nada o incluso, con la sola separación de las personas cercanas.

Estamos en momentos y espacios esporádicos con las personas con las que coincidimos, compartimos y convivimos con ellos. Nos cambiamos, transformamos, aprendemos uno del otro, pero, llega el momento de dejarnos, entonces, es donde comienza esa sensación y la reclamación de no haber decidido elegir ser ligeros, superficiales (en el sentido de no haber hecho un vínculo con los otros. Así, no fuera dolorosa la separación. Para algunos, afrontar la separación de manera resiliente como dice la moda, es lo asertivo y adecuado. Para otros, es difícil separarte con quien compartiste una parte de tu ser. Para mí… pues para mí resulta conflictivo, aislando entre estar y no estar, ser ligero o pesado, reconocido o invisible, ser un ser o ser nadie, todo esto se pone en juego cuando te topas con el viaje a la nada: intentando encontrar vida en la muerte o encontrar la muerte en la vida.


"No estás y aún cuentas, y a tan pocos puedo hablarles de ti

Que tengo el alma congelada"


Reconozco cierta resistencia al escuchar esta canción, un relato que habla valerosamente de un adiós, algo que personalmente me aterra, y no, no exijo permanencia, ni la verdad absoluta acerca de qué pasa al morir, ni de esa nada o la existencia sin razón, que la vida eterna es de ensueño, o del gran paraíso, no sé, no quiero hablar, de nada me sirve, me niego a nombrarte y saberte ausente, sea esperar tu llegada en vano, o que lo vivido sólo esté yo para recordarlo, si tal tú estás, y yo allá contigo; quiero, si, tal vez secretamente espero, sin la bruma del enojo y el miedo; anhelo, sí sé que estás en esa nada, pero paradójicamente en mi todo permaneces. Me consuelas, en el abrazo de tus enseñanzas, en el sabor de tus recetas, en el cálido verano del jardín, en el sonido de tus aves preferidas, en el viejo ritmo del son que me revitaliza. Tú, el momento y yo. 

Sí, extrañamente es así, hay dolor donde existe el amor.  

Y el siguiente paso se apresura, ya no estás, ni el momento puedo recrear, el dolor se disipa, mis nudos he hablado, la amargura se desprende y los atisbos de la llamada aceptación, desde los inaugurados anhelos: tú, desde la extraña paz que compartes, del relatado viaje épico hacia lo todo, del consuelo que la nada ya te regala, la partida, ya te nombro, son sólo memorias cubiertas por amor… 


La gente muere y queda todo ahí, los planes a largo plazo, las deudas, las tareas diarias, las cosas sin resolver qué se desvanecen como si el soplo del viento les llamara al unísono de la voz del mañana, claro está que no lo tenemos planeado, que no se prevé llegar al final, y es quizás ahí cuando duele, cuando es vivido, sentido… cuando se va y tú te quedas, permea la brecha de la ausencia que se convierte presencia dolorosa, insoportable e insostenible, qué cosa más egoísta, que duela lo que se queda no lo que se va, si…así es, duele el recuerdo, duele la ausencia desvanecida en la presencia de su imagen en tu memoria, los planes, los sueños y los anhelos, aquello que se lleva de ti, lo que fueron sin serlo y lo que no dejarán de ser, mueres de a poco. 

Que paradójico el sentido de la muerte, es lo único que acompaña a la certeza, de lo que no escapas, de lo que no hablas, lo que evitas y que es inevitable, es una experiencia imposible de conceptualizar, de apalabrar, son sensaciones, olores y ausencias, se vive distinto, se siente distinto. 


Al alma: MATERNIDAD-ES



Maternidad-es… Maternidad (Es)

¿Qué es la maternidad? ¿Cómo es la maternidad? ¿Qué es ser madre?

La maternidad es una de las funciones que se han estipulado en la humanidad de manera sociocultural con base biológica, que ha presentado conflictos en su ejercicio, desarrollo y creación,  ya que parte de cambios en las posturas de las mujeres que se adentran en ella, ya sea por mandato sociocultural o por el hecho de querer hacerlo. 

La maternidad y el ser madre dependen de los imaginarios que giran alrededor de su construcción, ligados directamente con los mandatos socioculturales de cómo se debe ser una madre y qué debe hacer, así como la experiencia transmitida de generación en generación de manera familiar, se contraponen  desde el momento en que se desarrolla el embarazo en base a los cambios corporales en términos fisiológicos y anatómicos; generando sentimientos ambivalentes que irrumpen en la psique de la mujer, conflictuando ante lo que está viviendo y lo que se ha romantizado, de acuerdo a los términos modernos. Así mismo, se incrementa el conflicto en el momento del alumbramiento, ya que el nuevo ser, representa el objeto del cual, se tiene que hacer cargo la mujer que está en proceso de ser madre, su apropiación y desarrollo se contraponen y a la vez, dependen directamente de los estereotipos, idealizaciones e ideas, que vienen con una carga emocional, afectiva, de lo cultural y de lo familiar. 

Ilustración de Katie M Berggren

Hay que destacar como se pone en juego la parte del ser mujer, la cual, se anula en apariencia en el momento en que se presenta una maternidad. Al mismo tiempo, el mandato social de considerar a una persona consolidándose como mujer solo y únicamente en el momento que es madre, y a su vez, será reconocida como una buena madre en el momento en que cumpla con los mandatos de sacrificio, dedicar su vida completa al cuidado y crianza de los hijos, los gustos y libertades desaparecen, ya que la vida de la madre queda completamente al servicio de los hijos.

Todos éstos aspectos permean la vivencia de la maternidad, cómo esperan los otros que sea esa madre y cómo ella misma puede posicionarse en un lugar particular respecto a su hijo, respecto a su función de madre y a ser mujer. qué vivencias se enfrentan en el camino, desde señalamientos sociales y familiares que repercuten en culpas personales y que pueden afectar a la relación madre- hijo. ¿Cómo poder construir lazos, en lugar de barreras, para las madres que probablemente no encajan con un ideal de madre? ¿Cómo brindar nuevas alternativas a vivir la maternidad con sus dificultades y hacerlas visibles?, ser madre no es una función perfecta, no pasa sin dolores o libre de frustraciones, aunque son sentimientos de los que pocas veces se habla. 

Conoce más acerca del tema en nuestro video:





20 abr 2022

Sección: Al ritmo del sentido

Al ritmo del sentido

    Es una sección, que toma palabras prestadas a partir de las canciones que brindaron sentido a momentos emociones, situaciones, pensamientos y las distintas formas de estar en el mundo, intentando captar aquello que se nos escapa intentando decir, la palabra confiscada, que por eso el otro ha hecho canción...

Acompañanos a compartir el sentir que provoca la música




Al ritmo del sentido: Sujetados a un anhelo

 Sujetados a un anhelo...


Canción: Te guardo, Silvana Estrada


“Y a mí no me importa pensar
Lo imposible de tenerte”


Como si con eso fuera suficiente, solo imaginar la posibilidad de todo lo que pudo ser y no. Sin afán de sujetar, de condicionar o de tener. Aunque no estés, ni yo. Quedarse con el sentir inacabado, anhelante en el fondo de completar su deseo, que aunque frustrado, continúa, a veces eso mueve más, la imposibilidad, más que la seguridad de las cosas.

Por eso continúa, se repite el pensamiento, el sentir de la añoranza, de imaginar lo que hubiese sido, como será cuando suceda, pero jamás llega, solo permanece como una espera constante, que, sin embargo, nos hace continuar.


Una sonrisa, una mirada y mil suspiros...

Y es la nostalgia de nosotros, de lo que no fuimos, de lo que no sé dió, que nos faltó.

La permanencia del silencio, del beso al aire, del abrazo fugaz, y una sonrisa tímida resignada.

De las tardes que no compartimos, de los viajes solitarios, la película que perdimos;

El boleto que olvidamos, mi regalo omitido, la confesión extraña, y mis planes fallidos.

¿Qué te digo?

En añoranza te tengo, y quizá ahí es de donde te recuerdo, 

Pues de entre todo aquello que no tuvimos, del ideal perdido, te anhelo.

¿Y cómo me atrevo?

Si bajo el pecho inquieto, rubor, el detalle, un saludo nervioso, la sonrisa que regalo y de todo lo que hablo y no digo, que de mi mundo comparto o del silencio que brindo, no lo sé, quizá lo calle y olvide, o si tal te anuncie, que aquí, yo te espero.


Cuando escuché esta canción se activaron mis resistencias, me costó trabajo el poder poner atención en ella, de lleno sentir un tipo de rechazo que no sabía de dónde venía. Posteriormente la seguí intentando, la escuché de nuevo y pareciera que había algo mío pero seguía sin saber que era. Pero no desistí, cuando sentí que podía escucharla de nuevo entonces paso, resonaron palabras de la canción que conectaban conmigo, que daban sentido a sentir oculto. Justo daban en lo que conservo y guardo, de una persona, la cual, será imposible un rencuentro, siendo que hace resonancia en la pérdida de mi persona en el mundo, La que me quitaba mis tres caras y de la cual conservó su abrazo, del que pensé ya había superado su pérdida y con esta canción solo reafirma que lo extraño. Así es que llego a algunas canciones que recomiendo una es Carta a Francia, A tu vuelta y Volver a perdernos… 


¿cómo seguir preservando tu presencia cuando estás ausente? 



Desde mi obsesión

De aquí no se va nadie

porque fuiste importante

te sigo manteniendo en este

espacio guardado…




28 mar 2022

Al alma: Violencia, un discurso normalizado

La violencia, como un discurso normalizado



Existen demasiadas inquietudes en referencia al tema de la violencia, dudas y cuestionamientos que surgen a partir de lo vivido, de lo visto, de la percepción que otras personas tienen sobre ella; las distintas discursivas que giran en su entorno en busca de su entendimiento, detección, prevención, atención, pretendiendo su erradicación.

Algunas de estas discursivas se tornan violentas en sí misma, por parte de quien las desarrolla, las dogmatiza y las vuelve inflexibles, se institucionaliza el discurso hasta pretender que es ley;  pretendiendo que no haya posibilidad de cambio en ello. Sin embargo, el cuestionar, analizar y construir discursos flexibles sobre el tema de la violencia, también posibilita la inclusión de más personas para generar cambios. Es por ello, que el presente texto plasma la perspectiva y reflexión en cuestión a la violencia y crear diálogo entre los lectores. Cabría entonces comenzar con la interrogarnos la concepción que se tiene sobre la violencia:


La Organización Mundial de la Salud define la violencia como:


"El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones".


A pesar de que “en muchos casos, la violencia implica agresión, aunque en otros se ejerce sin ella. La violencia produce subjetividades, se legitima mediante discursos que la describen como natural, sagrada o justa, y se rutiniza como necesaria para el logro de objetivos”. (Zavaleta, 2018). De ésta forma se observa que no sólo la agresión externa, física, visible, es violencia, sino también conductas, ideas y discursos se pueden perpetuar y generar condiciones desiguales, de sometimiento. Es el planteamiento de Foucault, en la Hermenéutica del sujeto (1994) donde se expresa que las relaciones de poder son las que permiten en ejercicio de la violencia, solo cuando una de las partes tiene una posición de poder, sea cual sea, puede ejercer violencia hacia el otro, que se encuentra en una posición distinta, de desventaja, de no privilegio.

Se puede considerar que la violencia es un asunto sistémico, estructural de la construcción sociocultural en la que nos encontramos y que nos conforma, nos crea; de la cual aprendemos a ser y a hacer; parte entonces de un desajuste de poder entre los individuos que conforman la sociedad, destacando que son pocos los privilegiados, que sustentan altamente en ventaja de dicho ejercicio de poder, y en el mismo ejercicio de acciones y respuestas que regulan el mantenerlo. Sin embargo, estas mismas acciones han dejado al resto de la población en condiciones de vulnerabilidad, discriminación, desigualdad y desequidad; en condiciones de constante vigilancia y abuso, con la intención de someter, dominar, controlar y abusar, de las poblaciones, o grupo de personas que han sido vulneradas por su creencia, sexo, preferencias, identificación y orientaciones sexuales, raza, condiciones físicas, emocionales, mentales, sociales; las condiciones para ser y hacer en la sociedad están determinadas por una normativa rigurosa que impide el aceptar y dar paso a la diferencia entre los seres humanos, cualquier intento que implique el cuestionar o expresar lo distinto a la normativa, se vive como una amenaza que justamente pone en jaque el dominio ejercido sobre la población que se ha vulnerado. 




Cuando se habla de la violencia, resulta complicado el determinar quiénes son los que intervienen o cómo es que se genera, más cuando se justifica lo que cotidianamente se ha ido ejecutando y por el hecho de ser una acción, palabra u omisión que se ha tenido recurrentemente, se queda hereditariamente como “lo normal”, por tal motivo, se considera que es lo correcto o lo que está bien.


Por ello, resulta complicada su visualización, ya que la misma sociedad defiende su cultura de violencia y su institucionalización complica el abordaje de la misma. Pero no solo se presentan dichas complicaciones, se pone también sobre la mesa el cuestionar la posibilidad de erradicar la violencia;  ya que es una de las metas a nivel social, impactando en la conformación de sujetos en su ser y hacer, libres de violencia y en una cultura de paz. 


Entre las personas que intervienen en las situaciones y ejercicio de violencia se destacan tres participantes; el que está en una posición de poder (quien ejerce la violencia), la persona que recibe la violencia y por último, el espectador de la violencia. De éstos, se empieza por mencionar los que generan la violencia, puede ser cualquier persona, grupo o institución; sin distinción alguna, el único requisito es estar en una posición de poder; la violencia que se puede generar es de tipo física, psicológica, sexual, económica y patrimonial; y se puede hacer a cualquier persona y en cualquier lugar. Quien genera la violencia se encargará de buscar por todos los medios mantener esa postura de dominio, control y sometimiento; ya sea por medio de la vigilancia, acciones y ejercicios que  generen las condiciones que inmovilicen a los grupos vulnerados. 


Uno de los aliados que se presentan con los que generan la violencia, son todas las conductas, acciones y situaciones que han sido normalizadas, autorizadas por la mayoría de la sociedad y que se fueron interiorizando y no cuestionando, ya que el cuestionar implica posicionarse en un estado de malestar, incomodidad, confusión, irritación y para algunos posiblemente una trasgresión e intrusión que rompe con su zona de confort. Es por ello que se gestionan acciones para no cuestionar y en caso de hacerlo, acciones para someter y mantener ese estatus de poder.

  

El otro elemento que se encuentra, es la persona que recibe la violencia, como ya se mencionó, debido a lo cultural y normalizado, lo aprendido en su grupo formador que es la familia, adquiere y aprende conductas, pensamientos, formas de relacionarse y vincularse con los demás en la cuales, en su mayoría son violentas.


El último elemento que se encuentra en el ejercicio de la violencia se encuentran los espectadores, es decir, los que están observando cómo ocurren las situaciones de violencia y no realizan alguna acción para detenerla o para que se deje de ejercer; siendo de esta manera, cómplice de quien genera la violencia, contribuyendo con su indiferencia y no participación.


Los que participan en el ejercicio y preservación de la violencia puede ser cualquiera, sin embargo, históricamente son los hombres los que han generado violencia a mujeres, menores y a los mismos hombres; debido a que históricamente se establece el poderío que posee el lugar del hombre en un sistema hegemónico, patriarcal, heteronormado; los cuales, han establecido los estándares del deber ser y hacer sobre la constitución de las masculinidades y feminidades; y con ello, el sesgo de que todos los hombres son los causantes de las condiciones de violencia existentes desde lo individual, familiar, comunitario y a nivel social. Sin embargo, es el mismo sistema que también los vulnera, al localizarlos en una posición de poder o superioridad.


El lugar del hombre ha sido realmente ventajoso y satisfactorio, que el cuestionarlo y el revelarse, también implica condiciones de violencia. Se hace mención entonces de dicho sesgo. No obstante, se resalta la importancia de visibilizar la participación de cada uno de los miembros en la sociedad, así como, desmitificar algunos aspectos sobre la violencia que distorsionan y complican el poder realizar cambios que resulten, si bien no totalmente en una erradicación, por lo menos hacer una detección y atención; en otras la prevención y disminución de la misma. 


¿Se puede erradicar la violencia?


La respuesta es no, la violencia en sus diversos escenarios no se erradican, ya que viene adherible a la condición humana de supervivencia, sin embargo, la violencia o a las violencias se pueden gestionar, es decir, reorientar y se puede concientizar, reeducar y prevenir mediante la interiorización de lo que significa la violencia en los diversos contextos, ya que por lo menos utilizándolo al entorno mexicano, hoy la violencia está completamente normalizada e incluso sobrevalorada, llevándolo a un ejemplo, todos los días nos despertamos con columnas y noticias televisivas desbordantes en eventos violentos, y no solo eso de un tiempo para acá sumamente sanguinarios, mismos que ya a la mayoría nos dejó de impresionar, es algo tan cotidiano que ya no causa extrañeza y por lo tanto mucho menos provoca interrogantes, se volvió parte del día a día del mexicano; derivado de esto hemos adquirido un discurso de venganza como sinónimo de justicia ante las irregularidades e injusticias, comenzamos a replicar, justamente eso, discursos violentos para gestionar la violencia, es un claro ejemplo de que mientras se mantengan situaciones de injusticia, impunidad y corrupción desde el mismo eje, difícilmente la violencia va a tener una acepción distinta a lo que representa y se replica actualmente. 




Referencias:


Foucault, Michel (1994). Hermenéutica del sujeto. Madrid: La Piqueta.

Zavaleta Betancourt, José Alfredo. (2018). Elementos para la construcción del concepto de campo de la violencia. Sociológica (México)33(93), 151-179. Recuperado en 28 de marzo de 2022, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-01732018000100151&lng=es&tlng=es.


https://www.uv.mx/psicologia/files/2014/11/Violencia-y-Salud-Mental-OMS.pdf